AVANTASIA EN VIVO - Live Review - 20/06/2008

AVANTASIA EN VIVO – Stgo. 20 Junio 2008

“Un verdadero sueño hecho realidad”. De otra manera no podría calificar un evento de esta envergadura; el ver sobre un escenario nacional con toda su pompa y grandiosidad a una de las más aclamadas obras de arte que el metal ha parido en la última década.

Y es que con todo el boom que tuvo el powermetal entre fines de los noventas y comienzos de este milenio, de la mano de bandas tan emblemáticas como Stratovarius, Rhapsody, Angra, Gamma Ray o Hammerfall, el tener la oportunidad de ver y oír a esta “banda-proyecto” del que tanto se comentaba allá por el 2001 con la primera parte de Avantasia, con toda su cantidad de himnos y colaboradores de elite con que se contó para la grabación de esa placa y sus respectivas segunda y tercera parte, desde luego que se transformaba en un deseo al que muchos seguidores de esta música añorábamos con verlo concretado en una presentación en vivo como la que al fin hemos visto coronada este pasado viernes 20 de junio del 2008.

Con un ingreso expedito, tomamos nuestra ubicación al costado derecho del escenario principal sacando conclusiones adelantadas respecto de lo que se venía. Al frente teníamos de fondo un gigantesco telón con la portada de “The Scarecrow”, la tercera parte de la obra salida de la mente maestra de este pequeño nuevo gigante del metal europeo como lo es este inquieto vocalista Tobias Sammet, y al frente de esto la pista del Caupolicán relativamente ocupada hasta el borde, pero si con una considerable cantidad de fanáticos ilusionados también con ver como la llamada “Opera Metal” más grande estos últimos años se iba a presentar al público chileno por primera y única vez. Se sabía de antemano que el set list sería más o menos el mismo que se estuvo mostrando en toda Europa y Sudamérica; que los músicos e invitados, si bien no eran exactamente todos los que participaron en las respectivas grabaciones de estos álbumes, sí iban a estar las voces más representativas de este trabajo, a excepción por supuesto del siempre recordado Michael Kiske, en cuyo reemplazo se optó por la figura del carioca André Matos (Shaman, ex Angra), quizás el con más similitud de tonos con el alemán.

Ya con casi veinte minutos de retraso en relación a la hora programada del show (20:00 Pm), se apagan las luces y la masa eufórica (que a esa altura calculábamos en unas 2000 almas entre pista central y los balcones del segundo nivel) comienza a vitorear el sonidos de los primeros acordes de esa memorable noche: riffs con olor a hard rock y una melodía semi arábiga daban la entrada para el inicial “Twisted Mind”. La aparición de Tobias Sammet sacó a relucir todo el rugido de los presentes, poniéndonos en frente de este versátil Sammet, que ante la ausencia de Roy Khan (Kamelot) en las labores vocales para este corte, no tuvo inconvenientes para suplirlo con clase y calidad al punto que pocos habría notado la diferente entonación entre el noruego y este alemán.

Si hay algo que llamó mucho nuestra atención eso sin duda fue la gran adrenalina impuesta al show por Tobi desde su posición de frontman. Mucha movilidad y soltura en escena, gesticulación al por mayor; de hecho, es y fue ese día un verdadero nexo comunicativo entre la audiencia, el tema y la banda. Un magnífico showman después de todo. Aunque si hace unos cuantos años atrás se le comparaba mucho con el inglés Bruce Dickinson, creo que ahora último su performance más me recuerda al de los gringos de Velvet Revolver y su hiperkinético vocalista Scott Weiland.



Sin embargo, con “The Scarecrow” y “Another Angel Down” marcaron la presencia de uno de los primeros grandes invitados a esta fiesta del metal: el noruego Jorn Lande. No por nada este multifacético tipo es valorado como una de las voces más carismáticas de los últimos años tanto en el metal como en el hard rock y esa noche su incorporación en cada corte al que fue invitado por Sammet y cía, pasó por ser de los momentos más esperados por el público, que sin duda no paraba de aclamar cada una de sus intervenciones.

La formación instrumental de esa noche marcó también otro de los puntos altos de esa cita metalera, con nada menos que tres ex Heaven’s Gate, como lo son el guitarrista (además de compositor y gran productor ) Sascha Paeth, el teclista Miro Rodenberg (o simplemente Miro en el ambiente heavy), más el bajista (otrora tecladista y también batero en muchas otras bandas como sesionista) Robert Hunecke Rizzo, y el agilísimo batero de Edguy Felix Bohnke.

Y a continuación, uno de los highlights del powermetal de todos los tiempos, como lo es “Reach out for the Light”, un verdadero temazo, que en vivo simplemente cautivó durante toda su extensión, con la presencia de Andre Matos que interpretó su parte de gran manera, interactuando correctamente con su amigo Tobi desde el principio al fin de este “hiper vacilado hasta la saciedad” corte, junto al espectacular performance del batero Felix Bohnke quien durante todo el concierto no hizo sino maravillarnos con una clase de técnica, destreza y rapidez notable. Después de lo cual también se agregó esa magnánima balada llamada “Inside” que en vivo sonó verdaderamente increíble, con la dupla Sammet- Matos echándose el público al bolsillo una vez más.


“Story ain’t over” vino a entregar una cuota más hard rock a todo el entorno del Caupolicán, un medio tiempo más calmo, que en palabras de Sammet, fue compuesto para la tercera parte de Avantasia, por Bob Catley (vocalista de los anglos de Mágnum), dando así un toque más intimista a todo lo que sucedía esa noche. “Shelter from the Rain” nos devolvió a Matos al escenario en uno de los pocos temas rápidos que aparece en “The Scarecrow”, nuevamente con el brasileño reemplazando en voces a mister Kiske.

Y si lo anterior fue bueno, los siguientes cortes extraídos de la primera parte de la Opera Metal, como fueron “Avantasia” y “Serpents in Paradise”, dejaron a más de alguno pidiendo agüita porque a esa altura las gargantas de todo el Caupolicán ya no daban más entonando los pegajosos coros de estos tremendos himnos del Heavy Metal actual. En particular me gusto de sobremanera “Serpents in Paradise” en donde la segunda voz de Jorn Lande tuvo la oportunidad de suplir la ausencia de David De Feis (Virgin Steele) como vocalista, entregando un toque más hardrockero a la entonación aguerrida que el americano utilizara el 2001. un tema de esos gigantes, como para escucharlo repetido una y otra vez (con Jorn Lande la cosa cambia, y para mejor por supuesto).

Después de las presentaciones de “Promised Land “ con Lande y Sammet pletóricos (como en toda esa noche), otro gran himno tuvimos en frente, como “Farewell” esta vez con la voz femenina de Amanda Sommerville, que a pesar de sus abultadas curvas, igualmente sacó aplausos y más de algún piropo, más creo yo por su gran labor al acompañar a Tobi y a Oliver Hartmann en las segundas voces. De este tipo que decir: que esa noche recién lo vine a descubrir como un talentoso guitarrista y además darse tiempo para echar mano de su potente voz en varios temas, sobre todo en coros. Una lástima que ya no cante heavy metal como en sus mejores días junto a sus compatriotas de At Vance (una pérdida sumamente grande que el estilo no debería permitir).

Creo que ya hacia el fin de este mega espectáculo el cierre con el medley de “Signo of the Cross / The Seven Angels” tuvo un marcado énfasis en aspectos extramusicales, en donde más allá de las geniales interpretaciones de los participantes (Sammet, Lande, Hartman, Sommerville y Matos) y de los músicos, la nota alta vino de la mano de André Matos, que al salir desde debajo del telón principal, de entrada se noto que venía con unas cuantas copas de más (ojalá haya sido solo eso) para caer estrepitosamente y quedar sentado en la escalera que daba junto a Felix Bohnke. Después de lo cual al estarse despidiendo todos los músicos abrazados, recibiendo los vítores de la audiencia si apenas se podía sostener por sí mismo. Un chascarro con mayúsculas, que de por sí, no empaña en nada lo acontecido esa mágica noche, que contó con todos los ingredientes necesarios para recordar este evento por mucho tiempo más: grandes temas con coros para gritar a todo pulmón, músicos de primer nivel, cantantes que aún están en su mejor momento y que ese día entregaron un show redondo, un sonido de primerísimo nivel, dejando a todo el mundo encantado con un show que difícilmente pueda ser superado, al menos en lo que resta de este año.

Review por Miguel Ramirez para Metal From Valpo.com
Fotos: Enrique Encalada
Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

MUNDO ROCK PODCAST

SYMPHONITY “King of Persia”

SINIESTRO “El Elegido del Mal”