GRIFFIN “Protectors of the Liar”


GRIFFIN  “Protectors of the Liar” – Independiente – 1989

Para los conocedores y amantes del viejo heavy metal americano - del bueno eso sí - de seguro que el escuchar hablar de una banda como Griffin despertará las más añejas añoranzas por una época dorada en que las bandas de este estilo germinaban de la mejor forma que podían hacerlo, con producciones originales y gente que siempre tenía en miras lograr el sonido más personal posible. Griffin sin duda fue una de esas bandas con una marca musical característica y prueba de ello fue el inconmensurable primer album “Flight of the Griffin”, toda una obra maestra del género que básicamente lo contiene todo: oscuridad, groove, punzantes solos, actitud, fuerza y metal para dar y derochar por todos lados.

Sin embargo, el caso es que ese debut fue en 1984 y pasaron nada menos que cinco años entre disco y disco para que pudiese el mundo tener una segunda entrega de estas leyendas del heavy metal de los 80s, una placa que vio como la formación pasó de cuarteto a trío tras la partida de su bajista "Hawk", dejando toda la labor de bajo y guitarras a Rich Cooper, buen música en general aunque la profundidad que le entregaba a Griffin Thomas "Hawk" Mayberry de verdad que se echó en falta para esta continuación. Básicamente la voz de William Rodrick McKay mantuvo también su carraspeante timbre, agudo y agresivo como pocos, y si hubieron cambios estilísticos en comparación a su primera entrega quizás eso también va algo de la mano con el estilo imperante a fines de esa década, es decir, los pilló justo en todo el auge del thrash metal de la mano de Metallica, Testament, Exodus, Megadeth, etc, y eso también jugó en parte para que este “Protectors of the Liar” sonara de la manera que lo hizo. La base de Griffin, esa oscuridad y acidez propia de su propuesta, con esos geniales y vibrantes solos de Rich Cooper no es algo que se haya dado por perdido, pero también la velocidad ganó algo más de protagonismo en la grabación final y en realidad eso quizás mermó en algo lo que se podría haber deseado como seguidilla tras el batacazo que resultó ser el impresionante debut.

Así y todo, este segundo trabajo y último en su breve discografía, tiene triunfales momentos en el thrashero y rocanrolero inicio con “Hunger”, con esos típicos chillidos en subida que acostumbraba el buen W. R. McKay, al igual que en “Infinite Voyage”, claro que su thrash metal no fue tampoco comparable al de cualquiera de las bandas antes mencionadas, sino más bien era una banda de heavy metal experimentando con elementos del estilo en boga por esos años, lo que resultaba en temas veloces, pero con las armonías oscuras que Griffin ya traia desde antes. Y toda esa atmósfera insana que también cultivaron en su anterior placa la vuelven a mostrar en gran nivel con el genial “Curse by the deceiver” o el inicialmente doomie “Tame the Lion” con unas guitarras que realmente emocionan o el épico y cambiante “Sanctuary” que también muestra una garra sensacional de principio a fin.

Ay de aquellos que aún no han tenido la oportunidad de conocer esta banda, morirán en su ignorancia y pagarán muy caro la ignominia. Además que con lo difícil que cuesta hallarlo en CD, al menos esta copia fue adquirida en la disquera alemana Hellion Records, que afortunadamente en materia de catalogos clásicos y reliquias como esta casi nunca falla. Nunca es tarde para ponerse al día. Como decíamos, no tan sensacional como su debut, pero un clásico inmortal para toda la vida.

NOTA: 9 / 10
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