MANILLA ROAD “Playground of the Damned”


MANILLA ROAD  “Playground of the Damned” – High Roller Records – 2011


Una nueva placa de los heavy metaleros épicos norteamericanos de Manilla Road – auténticos pioneros en esta materia con una carrera de más de treinta años a cuestas – siempre debería ser considerado como un acontecimiento de proporciones para los amantes de la vertiente más true del género, con un habitualmente entregado Mark Shelton tanto a las labores de grabación, producción como de composición a un nivel que tan solo él es capaz de comprender y llegar a los resultados que una banda como la suya necesita. No es menor el detalle que este es su álbum número dieciséis (ello si consideramos a The Circus Maximus como un proyecto paralelo aunque en la misma línea de parte de Shelton), y el hecho de que aún sean capaces de entregarnos este tipo de discos tan cargados de mística y de ese sentimiento verdaderamente épico al menos para mí resulta a día de hoy toda una odisea digna de todos los elogios, logrando un álbum que sigue en una línea ascendente que supera en muchísimos aspectos a sus anteriores “Voyager” del 2008 y a “Atlantis Rising” de 2004, esto dado que el nuevo “Playground of the Damned” de alguna manera vuelve a las raíces más simples de sonido tradiconal de los Road, más directo, no tan complejo y no tan extensos como en sus previas placas, esta vez enfocándose mucho más en las melodías y no tanto en la agresividad y velocidad que al menos plantearan en “Voyager”, en un álbum que a través de ocho cortes apenas se empina en los cincuenta minutos de música, totalmente novedoso para gente como ellos, en donde una hora por lo general les era poco para explayar toda su creatividad.

Como es habitual en ellos, Shelton y compañía han echado una vez más mano de sus Midgard Sound Labs, en Florida, donde han redondeado otra de aquellas aventuras inolvidables para quienes conocen el real sentido de su propuesta sin más compromisos que contar con el apoyo de sus leales fans. Entre estos ocho nuevos temas, ahí tendrás material para escuchar con suficiente detalle y deleite en la forma del inicial “Jackhammer”, con las complejas melodías, heavies y oscuras de Mark, en donde el bajo profundo de E.C. Helwell adquiere un protagonismo marcadísimo, con un corte inspiradísimo, en la más pura y absoluta tradición de lo que es Manilla Road. En cambio, en “Into the Maelstrom” Mark usa un registro mucho más grave y acompasado, aunque siempre con esa identidad tan propia, realizando un trabajo guitarrero que a ratos adquiere ribetes más progresivos que lo habitual. Mucho más directo es el tema título, con algo más de cuatro minutos de duración, con unas guitarras durísimas y con unas melodías en plan Viking metal, algo que en este álbum Shelton ha intentado plasmar mucho más a fondo, siendo según sus propias declaraciones un auténtico admirador de esta extinta cultura.

Y si la insanidad y oscuridad propia de esta banda ha sido su trademark a lo largo de su carrera, en ese sentido un tema como “Abattoir de la Mort” es el mejor ejemplo para graficar buena parte de su carrera, con constantes cambios de ritmos, pasajes instrumentales de épica factura, con una interpretación a ratos melódica, a ratos algo más gutural por parte de Shelton lo cual va creando una atmósfera única en uno de los cortes más trabajados. Destacar también la balada épica “Fire of Ashurbanipal”, algo tan solo digno de bandas como los Road, o los desaparecidos Warlord. En fin, qué más da, se trata pues de un disco como pocos, por músicos con una trayectoria difícil de igualar y una convicción a toda prueba respecto a una música personal y con un sello personal imborrable. Un disco para la eternidad, por los tiempos de los tiempos... Más info en http://truemetal.org/manillaroad/  y en http://www.myspace.com/manillaroadofficial  .

NOTA: 10/ 10
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