SACRED DOMINION “The Inside”


SACRED DOMINION   “The Inside” – Independiente – 2012


Hace un tiempo atrás contactamos con esta banda native de Pittsburgh, Pensilvania que gentilmente nos permitió conocer más en detalle una carrera al parecer viene subiendo poco a poco como la espuma dentro de los estratos más under del metal melódico norteamericano. A tal punto llega el asunto que con este disco debut editado de manera independiente el año pasado ya tuvieron la oportunidad de compartir cartel con algunos importantes nombres de la escena angloamericana del rock y el metal, entre ellos nada menos que los populares Whitesnake, Mr. Big, Ace Frehley, The BulletBoys y durante este año nada menos que con Iced Earth, entre otros. La curiosidad fue en aumento hasta que finalmente hemos tenido el gusto de escuchar en lujo de detalles este trabajo que tras un par de escuchas sin dificultad lo puedes dejar en la misma repisa en que guardas tus CDs de bandas como unos primerísimos Dream Theater, Queensryche, Sanctuary o esos reunidos Lethal, todas ellas bandas que se encasillan de lleno dentro de la variante más progresiva del metal, añadiendo muchas cuotas de rock y buen gusto arreglístico, además de un vocalista de lo más dramático y convincente en la persona de Mario Brescia, un tipo que tras escucharle me ha recordado mucho al joven Geoff Tate de aquellas primeras placas como “The Warning”.
Desde luego que la música de Sacred Dominion no es de aquellas que las masas reconocerán como una obra maestra del género desde el primer segundo, aunque eso sí la clase y elegancia de su guitarrista Daniel Corso y las ambientaciones sencillas de su tecladista Dave Watson no pasarán desapercibidas para el oído que no se conforma tan solo con las primeras impresiones. Derechamente lo de Sacred Dominion deberás darle unas cuantas pasadas para lograr apreciar sus intenciones en todo su esplendor, luego de lo cual no te podrás resistir al encanto de sus composiciones. Cuando comienza este trabajo en el track “The Inside” poco a poco las guitarras envolventes y los ritmos entrecortados de Corso y la voz melodiosa de Brescia te hacen entender que las cosas darán para atesores este trabajo como algo más que del simple montón. Mucho más hard rockero sobre todo en materia de coros se vuelve el siguiente “Closer”, un corte que cuenta con un sentimiento mucho más old school, justamente con ese tipo de melodías que podrías haber esperado de bandas como Sanctuary o Lethal en sus días dorados en plenos ochentas. Por su parte, en el tercer tema “Memento Mori” todo arranca con unos riffs que bien parecen tener un sentido mucho más heavy en plan clásico, de hecho hasta el mismo Brescia se le oye algo más agudo que en los previos tracks acompañándose de unas melodías que van y vienen en intensidad, con una breve pero efectiva sección central de solos.

Pero el resto de la base instrumental por cierto que tampoco anda nada mal, y así al menos lo podrás apreciar en un track como “Time To Sail” en donde destaca la persona de su bajista Benjamin J. Chiarini quien se encargará de conducir buena parte de este tema con una calma sección desde las cuatro cuerdas, en un corte que Brescia conduce de manera magistral con un aire más baladesco y en que las guitarras cumplen su rol sin dejar de entregarle la necesaria intensidad a este temazo.

Con “Somewhere” entramos a la segunda mitad del álbum y aquí nuevamente estamos frente a un tema de melodías más hard progresivas, como los primeros Queensryche, con emotivos momentos vocales de Brescia y unas melodías bastante trabajadas en lo compositivo, sin irse en la profunda y en la volada ultra técnica de la mayor parte de las bandas más populares del género, sino más bien sonando todo bien orgánico y sin tanto tesitura, lo justo y preciso para que esta gente logre su cometido y convencer a aquellos que gustan más de un progresivo complejo pero sin adornos innecesarios que terminan por agotar. En esa misma senda el siguiente “Losing Ground” incluso puede sonar a los Queensryche más conocidos de la era “Operation: Mindcrime” tanto en lo vocal como en lo ganchero de sus estribillos y coros centrales. Luego tras una balada más bien sentimental como “Open Minds” cierran con un mucho más progresivo y orientado hacia el sonido más progresivo complejo de unos Dream Theater en “Deser to Dust” en el cual toda esa raíz enrevesada del rock progg de los 70/ 80s se hace sentir con fuerza en un dinámico y movedizo track que pone fin a ocho tracks en los que que como decíamos más vale pegarles oído y no dejar de disfrutar a una banda que por cualidades y méritos los tiene a montones para llegar lugares de avanzada dentro del panorama heavy progg actual. Más info y detalles en http://www.sacreddominion.com/  y también en http://www.facebook.com/SacredDominion  .

NOTA: 8.5 / 10

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