ATTICK DEMONS “Let’s Raise Hell”


ATTICK DEMONS   “Let’s Raise Hell” – Pure Steel Records – 2016

              Lo primero que tengo que advertirles al comenzar a escribir estas líneas es que Attick Demons no es ningún nuevo proyecto paralelo de Bruce Dickinson respecto a la Bestia. Tampoco se trata de refritos de Maiden ni de esos infaltables lados B que de cuando en cuando salen a la palestra. Y es que no por el hecho de que esta banda (que en realidad es oriunda de Portugal) tenga en sus filas a un vocalista como Artur Almeida que inequívocamente traiga a la memoria los mejores años de juventud del gran maestro de la voz Paul Bruce Dickinson, quiere decir que no tengan definitivamente algo entre manos que pueda convertirse en un real aporte a este estilo musical que es el heavy metal. 

             Más allá de las notorias referencias de Almeida al mediático vocalista inglés, Attick Demons ya lo venía demostrando desde su anterior “Atlantis” del 2011: ellos respiran puro y auténtico heavy metal en la línea tradicional pero con mucha agresividad y fuerza, con las ganas propias del que sabe que aún no gana nada, pero que tiene toda la energía y las ganas de dar a conocer su trabajo. Hay que decir de entrada que este “Let’s Raise Hell” le pega mil patadas en el culo a su debut, desde el sonido, la interpretación a la calidad de sus nuevos cortes, demostrando haber dado un paso gigantesco en lo evolutivo para que en esta nueva etapa pueda llegar con soltura a todo aquel que no quiso, no pudo o no tuvo la oportunidad de oírlos en primera instancia. 

              Con este álbum además la banda está celebrando su vigésimo aniversario de carrera musical, y por ahora dejan claro que no han equivocado el rumbo si se trata de seguir buscando nuevas fórmulas e ideas dentro del heavy metal de base tradicional. Los ataques duales en guitarra siguen estando ahí en buen pie por parte del trío de hachas Luis Figueira, Nuno Martins y Hugo Monteiro, sumándole a ello la potencia en el bajo aportada por João Clemente y la energética performance del batero Ricardo Allonzo, además del buen trabajo vocal de Artur y ese sonido impecablemente facturado. 



               Veloces los podrás oír en la partida con “The Circle of Light” machacando con unos riffs y una doble pedalera al máximo y un Almeida que nos recuerda al Dickinson de “Moonchild” aunque diría por acá con unas guitarras mucho más afiladas cercanas al power thrash americano de unos Liege Lord. En “Adamastor” si bien las línea melódicas nos recuerdan a la misma Bestia (sobre todo en el manejo del bajo y las galopantes melodías centrales) no hacen mella de cara a vacilarlo en pleno. De hecho con el siguiente “Glory to Gawain” exploran incluso una faceta algo más progresiva que nos evoca al metal americano de unos Titan Force, aunque claro: SÍIII, también la grandilocuencia de un “Seventh Son of a Seventh Son”. 

                La nota distinta la puede aportar un tema como “Dark Angel” con una atmósfera más arábiga que despunta en un medio tiempo de gran fuerza, una línea que melódicamente sigue similares derroteros en “The Endless Game” aunque esta en un plano más épico y casi baladesco en ciertos pasajes aunque sin perder en ello la cuota de inspiración que estos portugueses han desatado en este álbum. Y con “Let’s Raise Hell” asoman algunos visos al “Wasted Years” en los punteos iniciales aunque más tarde repartan heavy metal en un formato mucho americano, más directo y algunos breves guiños progresivos de buen nivel técnico. 

                     Casi en el último suspiro del disco, tendremos a “Ghost” con unas armonías gemelas en el sentido maidenesco más reconocible, un uptempo bastante pegadizo, al cual seguirá un más enrevesado pero no menos heavy como es “Nightmares” con Almeida dándolo todo, hasta el último, rematando con “Ritual” en un enganchador corte de rítmicas machacantes de inicio a fin. Fanáticos o no de Iron Maiden, Bruce Dickinson y sus huestes podrán o no comulgar con lo hecho por estos “demonios del ático”, similitudes más, originalidad menos, lo cierto es que los portugueses es difícil que pasen del todo desapercibidos. Como sea hablamos de un más entretenido trabajo. 

FORMACIÓN: 

Joao Clemente - Bajo
Nuno Martins - Guitarra
Luis Figueira - Guitarra
Hugo Monteiro - Guitarra
Artur Almeida - Voz
Ricardo Allonzo - Batería


SONIDO:
PORTADA:
VOZ: 8,5 
MÚSICA:

NOTA FINAL: 8,8 / 10

 
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