GRIFFIN "Flight of the Griffin"


              
         Cualquiera que lleve escuchando heavy metal unos cuantos años de manera asidua (digo por lo menos unos diez o más), podrá atestiguar que la popularidad es algo que no necesariamente es sinónimo de una banda o una producción de calidad. Y es que ejemplos se dan al por mayor y que demuestran que, no obstante, si no has sido tocado por la varita del éxito como unos Iron Maiden, Judas Priest o Helloween, no por ello significará que estamos frente a una banda mediocre o a un álbum de calidad media para abajo. Conviene hacer la aclaración porque hay muchos que por simple desconocimiento o ignorancia dejan mucho material de lado sin mostrar mayor interés en él, perdiendo muchas veces una clara oportunidad de descubrir algo francamente notable. 

               En el caso de estos desaparecidos norteamericanos de Griffin, se puede decir que solo les bastaron dos placas para llegar a un verdadero status de culto. Una de esas realizaciones es "Protectors of the Liar" (1989), de buen nivel, pero un peldaño más abajo en cuanto brillo y gancho, y por supuesto este enorme debut que supuso ser "Flight of the Griffin" (1985), en donde las huestes en torno a su vocalista y guitarrista William Roderick McKay, cimentaron un verdadero monumento para el heavy más auténtico y old school, que antes o después que ellos, solo algunos iluminados han conseguido realizar con similares niveles de lucidez y maestría. 

             En lo personal debo admitir que llegaron a mi conocimiento allá por el 2003, urgueteando en la web fueron varias las referencias que encontré hacia esta banda y luego fue que lo vi a un precio razonable en una de esas tantas webstores que aparecían como confiables, terminando por comprarme sus dos placas. Y es que la oscuridad de sus composiciones y la imagen que proyectaban ya me hacían intuir que con esa compra iba con certeza encontrar lo que andaba buscando. Y así fue nada más, topándome con un estilo de solos realmente punzantes y melódicos al mismo tiempo, con un aura misteriosa en torno a sus músicos, con esa dupla de hachas matadora conformada por Yaz (quien falleció en el 2005 de un ataque al corazón) y Rick Cooper (ex Metal Church), los que con sencillez y espontaneidad eran capaces de llegar a proezas asombrosas desde las seis cuerdas. 

           
           ¿Y que me dicen de la particular voz de William McKay? ¿Quien más oscuro que él para darle el alma a los trabajos que Griffin logró editar? Una voz ácida e irreverente, mezcla de agresividad y aspereza, verdaderamente inigualable, aun cuando después de tantos años en la reunión del 2011 para el Keep It True (claro que sólo él como único miembro original sobreviviente) sus habilidades ya no eran las mismas. Dicho lo anterior, cuando empiezas a descubrir el universo que contiene esta placa, te topas de arranque con "Hawk the Slayer", una partida que tras un breve discurso de McKay y unas estupendas líneas de bajo bien contorneadas y potentes por parte de Thomas “Hawk” Sprayberry, da paso a unos riffs siempre directos y las guitarras agudas que en todo momento escucharás. 

            "Heavy Metal Attack" es lo que con certeza se puede intuir un ataque frontal de puro Heavy Metal de alto octanaje, con un coro que se mete venenosamente en tus oídos hasta que ya no tienes más que la palabra de Griffin grabada a fuego en tus neuronas. "Submission" tiene un inicio de épicas melodías para pasar a un tema de líneas muy rocanroleras, aunque la voz de Rodrick aquí se sale con un carisma propio de un Dee Snider (Twister Sister) o de un Tom Araya de Slayer. Y si de épica de verdad se quiere hablar, el escuchar joyitas como "Creeper" o "Flight of the Griffin" no hace más que emocionar hasta la médula, o impactarse porque no con la urdida composición de las pegadizas "Hell Runneth Over" o la hipnótica final de "Travelling in Time"

            Como decíamos más arriba, esto del metal más underground, y en especial este tipo de material más calado (lista a la cual pueden agregarse más y más nombres, como los futuros visitantes a nuestro país de Omen y Manilla Road, u otros como Cloven Hoof, Deepswitch, Lethal, y muchos, pero muchos más) solo hacen cuestionarse por qué a veces habiendo tanta motivadora fuente de inspiración en el pasado, las nuevas generaciones de bandas heavy metaleras en buena medida (y no digo que todas, porque también existe un importante número de talentosas agrupaciones que han sabido cómo sacar partido de todo este legado) merodean en círculos reiterando la misma dinámica y estructuras una y otra vez. Con este álbum tienen auténtica cátedra de la cual extraer importantes lecciones.

(Colaboración hecha especialmente para PowerMetal.cl - versión original aquí )

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